Pensar,es una de las cosas que más hago y que pocas veces disfruto. No por el hecho de que no me gusta pensar, sino porque pienso demasiado. Y pensar demasiado,eso si que muuuuchas veces me trae problemas, uno no puede vivir su vida pensando todo detalladamente pero tampoco puede vivirla como si nada le importara.
El dilema de pensar demasiado en las cosas que me pasan cotidianamente o dejarme llevar por los sentimientos encontrados, no es difícil decidir que hacer, más cuando tenes 18 años, estas por empezar la universidad y te sentís como si estuvieras a punto de entrar en la crisis de los 40, cuando tendría que salir, emborracharme hasta más no poder y demás cosas.
Odiar al amor es una declaración fuerte pero en este momento es lo que siento, odio ser tan idiota de dejarme influir por las personas y pensar en lo que dirán. Es difícil encontrar a alguien que te quiere de verdad y quiere estar con vos sin importarle nada, esa persona que hace lo que quieras con tal de verte. Al mismo tiempo es difícil no poder controlarme, controlar a mi cerebro para que no implante esa idea en mi cabeza y llegar a pensar en que todo lo que me dice es mentira, dudar de todo.
lunes, 6 de julio de 2015
Una máquina de pensar
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario