No se como ocurrió esto,pero acá estoy,sentada en el sillón que está junto a la televisión,pensando en lo patética que es mi vida. Observo a mi mamá que está sentada en el comedor como todos los días a las 20:30hs,con su fiel amiga la botella de vino,creo que si tuviera que elegir entre salvarme la vida o su precioso vino,elegiría el último.
Ella no es la madre perfecta ni mucho menos,si mal no recuerdo,la última prueba de afecto que tuvo hacía mí fue la cachetada que me dio cuando tiré el vaso de jugo en el mantel recién lavado,era su favorito. A veces la miro y puedo ver en sus ojos el desprecio que le produzco,sus cejas rojizas que combinan con su pelo seco y largo,se fruncen cada vez que abro la boca para hablar,como si cada palabra mía fuera un puñal en su corazón. No la culpo por odiarme,tenía tan solo 16 años cuando quedó embarazada de mí, probablemente no sabía lo que estaba haciendo,yo diría que se dejó llevar por la pasión del momento.
Son las 22:15hs y todavía sigue escuchando "Grandes éxitos de Ricardo Arjona" a todo volumen,podría decirle que tengo hambre, pero prefiero esperar a que se quede dormida sobre su brazo izquierdo como usualmente hace,no quiero que se moleste. Luego de cenar sigilosamente,subo las escaleras y me dirijo a mi habitación, con la esperanza de que al otro día las cosas mejoren,pero por más que lo intente,las cosas no cambian y no lo van a hacer nunca. Me despierto,bajo las escaleras y ahí permanecía, dormida sobre la mesa,su cara se reposaba sobre la fría madera,su pelo rojizo totalmente despeinado le cubría la mitad de la cara,se veía tan dulce que a penas podía recordar a la vieja egoísta e insensible que era. Ella no siempre fue así, hubo un tiempo en el que me quería,en el que no me hacía sentir como una hoja,como una hoja en pleno otoño a punto de caer. Aunque para ella,yo era la hija que le trajo dicha desgracia a su vida,se que en el fondo de su corazón me quería, y que por más que intente cambiarme,me aceptaba tal cual era.
Sin embargo,con el tiempo comprendí que a pesar de que sea mi madre,podía odiarla,odiarla a tal punto en el que mis lágrimas dejaban de ser por tristeza y pasaban a ser de furia. Esa misma furia que fluía a través de mis venas,la sensación de fuerza en mis brazos y manos se incrementaba cada vez que me gritaba.
Pero luego,observándola detalladamente, desde sus cejas rojizas,hasta las arrugas que rodeaban a esos ojos cansados después de una dura mañana de trabajo o su nariz larga junto a su boca grande,esa misma boca que tiempo atrás solía darme el beso de las buenas noches,pude verme reflejada en ella,entender su dolor,ese dolor que en ocasiones inunda tu pecho de agua, desesperada por salir. Fue entonces,cuando decidí dejar que el reloj siguiera su curso y mantenerme fiel a mi misma,puede que ella no sea la madre que siempre quise tener pero la amo por lo que es,y aunque trate de cambiarme,yo no la cambiaría por nada en el mundo.
martes, 12 de mayo de 2015
Amor sin ser Amor
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